La importancia del convenio regulador en un divorcio

En un divorcio con acuerdo los cónyuges recogen en el convenio regulador las consecuencias patrimoniales y personales por su cambio de estado civil. Se pacta con acuerdo y es de obligado cumplimiento por las dos partes.

La redacción y contenido de este documento es de máxima importancia ya que establece derechos y obligaciones que se deben cumplir con complicadas consecuencias si no se actúa de acuerdo a lo establecido.

Al tratarse de un documento con tanta relevancia en la vida futura es de máximo interés para ambos cónyuges que la redacción correcta y el alcance en la práctica de cada punto acordado sea revisado y explicado por un abogado. No podemos tomar a la ligera la redacción de este documento porque en caso de hacerlo podrá tener nefastas consecuencias negativas en un futuro.

Al existir acuerdo en los términos del convenio regulador a veces podemos encontrarnos con una de las dos partes que omite una parte imortante a sabiendas de su propio beneficio. No hay que olvidar que se está produciendo una ruptura matrimonial, lo que es en la práctica una ruptura de relación sentimental con muchos matices tan complicados que es dificil de imaginar hasta donde se puede intentar ganar en este último trámite haciendo perder por tanto a la otra parte derechos que supondrán arrepentirse en el futuro de la no revisión por un profesional del citado documento. Lógicamente esa “mala intención” no ocurre en la gran mayoría de los casos.

El mal causado por mala redacción y/u omisión de alguna parte importante en el convenio puede ocurrir por mala fé, pero también por desconocimiento de las dos partes. Un divorcio no es un trámite cotidiano, no es una gestión cualquiera y es por estos motivos por los que cualquier abogado consultado hablará negativamente y alertará del peligro que supone, por ejemplo, la utilización de modelos descargados por internet. Incluso conocemos la existencia de programas que tras un pequeño pago online y la inserción de unos pocos datos facilitan un documento que llaman también convenio regulador pero que por las razones que se indican en este pequeño artículo y por algunas otras, no se le debería llamar así y es altamente peligroso y con toda seguridad ocasionará problemas futuros a una o a las dos partes.

Cabe resaltar al margen de lo ya indicado que en muchas ocasiones también se está tratando en este documento las relaciones con hijos y por lo tanto se pueden ocasionar también problemas al normal desarrollo psicológico, relación afectiva y educación de menores si no se vigila y se redacta correctamente lo que al fin y al cabo es sólo un documento, pero un documento de gran importancia. Un convenio regulador no es un documento cualquiera.

No hay dos personas iguales. No hay dos divorcios iguales. No hay dos acuerdos iguales. Tomemos en serio todo el proceso pues un error por desconocimiento o mala intención de una de las partes puede no ser remediable en un futuro.

Artículo escrito por BlogLegal.es

¿En qué consiste el régimen de separación de bienes?

El régimen de separación de bienes existe cuando los cónyuges tienen cada uno sus propios bienes, sin que haya unión o participación alguna entre ambos patrimonios. Únicamente quedarán unidos por el sostenimiento de las cargas familiares y al derivado del consumo en común y convivencia.

Existirá entre los cónyuges separación de bienes:

  • 1. Cuando así lo hubiesen convenido los cónyuges.
  • 2. Cuando estos hubieren pactado en capitulaciones matrimoniales que no regirá entre ellos la sociedad de gananciales, sin expresar las reglas por que hayan de regirse sus bienes. Las capitulaciones suponen un negocio jurídico contraído por los cónyuges para fijar el régimen que debe someter a los bienes del mismo. En este sentido la Jurisprudencia matiza “…con el fin casi exclusivo de fijar el régimen a que deben sujetarse los bienes del matrimonio…”
  • 3. Cuando se extinga, constante matrimonio, la sociedad de gananciales o el régimen de participación, salvo que por voluntad de los interesados fuesen sustituidos por otro régimen distinto.

Queda patente, por mor de lo dispuesto en el artículo 1315 del Código Civil, que hay plena autonomía del matrimonio en la elección del régimen económico matrimonial, sin otras limitaciones que las propias que se establecieran en el propio Código Civil, sin perjuicio de posibilitar igualmente la modificación o sustitución del régimen matrimonial o disposiciones por razón del mismo.

En nuestra legislación viene regulado en el Código Civil, el Libro IV, Título III, denominado “Del régimen económico matrimonial”, Capítulo VI “Del régimen de separación de bienes”, y concretamente de los artículos 1435 al 1444 del Código Civil (Véase Regímenes económicos matrimoniales)