El sindrome de alineación parental y sus implicaciones en la psicología forense

El conocido como síndrome de alienación parental (SAP) ha dado mucha controversia a lo largo de los años, por un lado se sitúan autores que consideran que este síndrome no existe o lo consideran como un concepto científicamente no abordable (e.g. Bolaños, 2008; Escudero et al., 2008; Faller, 1998; Hoult, 2006; Vaccaro y Barea, 2009) y por otro los que defienden que está científicamente validado y útil para el abordaje clínico de algunos menores que muestran rechazo parental en caso de separación o divorcio (e.g. Aguilar, 2004, 2008; Baker, 2007b; Bernet 2008; Bernet et al., 2010; Gardner, 1985, 2004; Luengo y Coca, 2007; Vallejo et al., 2004), llegando a entenderlo como una forma de maltrato hacia estos menores.
En el ámbito de la psicología forense el SAP puede pasar desapercibido durante la evaluación de los menores ya que esta, en ocasiones, es muy rápida. Lo habitual en este tipo de síndromes es que el menor o los menores manifiesten su odio o rechazo de manera repetida hacia uno de los dos progenitores, del que hablará con un vocabulario de desprecio, sin que aparezca en el menor algún signo de culpa o vergüenza al hacerlo, ya que muchas veces este rechazo es debido a actos sutiles o explícitos por parte del progenitor que después el niño repetirá como algo normal (modelado).
Es muy importante destacar que durante el proceso de divorcio o separación los menores también experimentan una serie de reacciones emocionales las cuales hacen que sea más vulnerable para el SAP, por eso la detección de este tipo de síndrome en el ámbito forense es crucial. Existen 8 ocho síntomas clásicos que describen la existencia de SAP (Ramón, J. 2011. Descripción del síndrome de alineación parental en una muestra forense. Psicotema 2022.Vol 23, nº4, pp 636-641):
o Existencia de una campaña de denigración.
o Racionalizaciones frívolas o absurdas del rechazo progenitor.
o Falta de ambivalencia afectiva hacia las figuras parentales.
o Aparición del “fenómeno del pensado independiente”, se argumenta que la decisión del rechazo es exclusiva del niño.
o Apoyo automático al padre “amado” en cualquier tesitura.
o Usencia de culpa en el niño por la expresión del rechazo.
o Aparición en el relato del hijo de escenarios prestado, que el niño no ha vivido o no puede recordar.
o La extensión del rechazo a la familia o entorno del progenitor rechazado.
JAZMINE LÓPEZ FERNÁNDEZ
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Durante la evaluación es muy importante que sea no solo del menor o menores sino también de los progenitores, tenemos que tener en cuenta que al ser un proceso donde ambos progenitores en la mayoría de las ocasiones está en disputa por la custodia del menor o menores intentaran mostrarse de una forma positiva, psicológicamente y físicamente bien, minimizando u ocultado de manera intencionada alguna sintomatología para su beneficio personal, lo que nos obliga hacer una exhaustiva evaluación del estado de ambos progenitores y detectar una posible presencia de disimulación. Nunca se nos debe olvidar que los menores no solo pueden estar condicionados por uno de los progenitores sino que en ocasiones también pueden estar influidos por amigos y familiares de este.
Una de las cuestiones más problemáticas dentro del ámbito judicial es la respuesta que esta da, debido que el vinculo que une a los menores con los progenitores influyen en las respuestas que estos dan. Bien podríamos relacionar lo hablado anteriormente con otro de los temas más controvertidos y actuales como es el abuso sexual infantil (ASI). Es muy importante en este tipo de casos un buen análisis de la credibilidad del testimonio que dirá si el testimonio es creíble o no creíble. Aunque en la mayoría de los casos las alegaciones son clasificadas como fundamentadas y creíbles aun existe un número muy alto de alegaciones que son consideradas falsas.
En este punto hay que destacar la importancia de que los psicólogos forenses puedan detectar de un modo fiable y rápido mediante la entrevista las problemáticas por la seguridad de los menores y cabe preguntarse si los modelos de los que disponen los psicólogos forenses son realmente productivos y efectivos.

Artículo escrito por Jazmine López Fernandez (Psicología Forense)

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